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miércoles, 8 de abril de 2015

MATTHIAS SINDELAR, EL OTRO MOZART

por JOSÉ RAÚL MORÁN


Matthias Sindelar, Viena, Imperio Austro-húngaro, (10 de febrero 1903)

Hace mas de 60 años que el mundo fue consciente de una de las mayores atrocidades de la historia. El 27 de enero de 1945 el ejército soviético liberaba el campo de concentración de Auschwitz, un auténtico icono del horror del ser humano. El régimen nazi acabo con más de dos millones de personas en aquel campo de concentración, la mayoría judíos. Muchos otros se libraron y fueron perseguidos hasta la muerte, entre los que estaba el heroico caso de Matthias Sindelar.
Fue en las calles de la betusta Viena donde el joven Matthias empezaba a dar muestras de sus habilidades con el balón jugando con sus amigos después del colegio. Llama la atención de Karl Wiemann, que fascinado con lo que ve hace lo imposible para reclutarlo para el Hertha Viena. Con apenas 16 años, 1'79 de altura y sus escasos 63 kilos, comienza a destacar rápidamente entre sus compañeros que lo apodan el hombre de papel por su aparente fragilidad.
Debuta en el primer equipo con 18 años aunque una grave lesión de menisco esta a punto de romper sus sueños. Pronto y debido a los problemas económicos del Hertha es traspasado al Austria Viena, donde pasaría los mejores años de su carrera. Fue campeón de la Copa Austriaca el 25 y el 26, así como de liga también en 1926. Debuta con la selección esa misma temporada contra Checoslovaquia venciendo por 2-1 y marcando el gol de la victoria.
Poco a poco la figura de Sindelar se va agrandando por toda Europa donde juega partidos amistosos, como en Bilbao y Barcelona. Los años siguientes a nivel de club son discretos, pero el equipo lila también destaca en la antigua Copa de Europa Central (Mitropa cup), competición que gana en 1933 al equipo italiano del Ambrosiana Inter (actual Inter de Milán) y repite en 1936 ante el Sparta de Praga.
Su carrera sigue estrechamente ligada a la selección austriaca, conocida mundialmente como el "Wunderteam" con la que jugó 43 partidos y con el que se gana por su fútbol preciosista el sobrenombre de "el Mozart del fútbol". El combinado austriaco maravilló a todo el mundo futbolístico con su juego de combinaciones, exquisita técnica y corrección ante la victoria, no en vano llegaron a tener una racha de 35 partidos disputados con 22 victorias, 8 empates y tan solo 5 derrotas, marcando 108 goles y encajando tan solo 49. Eran por tanto favoritos para alzarse con la Copa del Mundo del 34 en Italia, pero tras derrotar a Francia y Hungría se cruzan con el equipo anfitrión, en lo que se llamo la final anticipada. Cuentan las crónicas de la época que el equipo capitaneado por Sindelar salió al campo algo acomplejado por los arbitrajes caseros que precedían al equipo transalpino que venía de eliminar a España con un gol ilegal. Igual de ilegal como el que derrotó a Austria que aun así da la cara y pierde por la mínima. Cuatro días después pierde también contra Alemania por el tercer y cuarto puesto.
La carrera de Sindelar entra en declive aunque gana títulos como vimos anteriormente. Sin embargo los acontecimientos políticos de la época ivan a influir notoriamente en su vida y en la de todos sus compatriotas. El ascenso fulgurante del nazismo en la vecina Alemania y las ansias de expansionismo del Führer se consuman el 12 de de marzo de 1938 con la invasión alemana y la anexión del territorio austriaco. Así pues Austria desaparece del mapa y pasa ser una región mas del Tercer Reich. 
La selección desaparece y Sindelar y sus paisanos se convierten en ciudadanos alemanes. Conocedores de la transcendencia de la desaparición del combinado austriaco las autoridades nazis organizan el 3 de abril del 38 un ultimo partido en Viena entre Alemania y Austria que al final de este se refundirán en una sola selección. Se presentó el partido como una gran fiesta, y se destaco por parte de las autoridades la conveniencia de que ganaran los alemanes. Quizás por ello Sindelar y sus compañeros se mostraron especialmente fallones a lo largo del primer periodo, siendo el delantero austriaco el que mas destacó en este aspecto sin ocultar su resignación. Pero algo pasó en el descanso porque al reanudarse el partido y en la primera ocasión  que tiene Matthias hunde el balón al fondo de la portería germana. Acto seguido el capitán austriaco se dirige al palco de autoridades repleto de oficiales nazis y festeja su gol con un baile humillatorio y ridiculizante. Poco después llega un segundo gol austriaco de Karl Sesta que finiquita el encuentro. El gesto airado hacia el palco y como es de esperar no hace ninguna gracia a los dirigentes nazis, a la vez que enorgullece profundamente a la resistencia pasiva austriaca que ya consideran todo un héroe patriota a Matthias. Este se niega a formar parte del combinado alemán alegando lesiones, baja forma o cualquier otro pretexto, y no acude al mundial con los alemanes que caen a las primeras de cambio con los suizos. Tremendo varapalo para el régimen nazi que siempre dió gran importancia a la repercusión mediática del deporte.
El gobierno alemán jamás se lo perdono y en los meses siguientes estrecharía su cerco hasta hacérselo constar. El 23 de enero de 1939 encuentran su cuerpo cadáver junto al de su novia italiana Camila en su apartamento de Viena. Fuentes oficiales achacan su muerte a la inhalación del monóxido de carbono de una estufa, pero nunca se supo realmente lo que allí sucedió. 
Matthias Sindelar murió a la edad de 36 años y mas de 15.000 paisanos lo despidieron como un héroe nacional. Aún hoy continúan los rumores sobre su muerte, suicidio, muerte natural ... En 2003 la BBC inglesa en un reportaje para la televisión desveló un informe de la época que hizo la Gestapo dando por hecho que Sindelar era un ciudadano de origen judío y socialdemócrata, sin duda toda una sentencia de muerte en esa época. En una encuesta reciente Matthias Sindelar, aquel desgarbado muchacho que jugaba por las plazas de Viena, fue declarado como mejor deportista austriaco del siglo veinte, y recordado por sus paisanos como el hombre que un día se burlo de los nazis.



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